![]() |
| Ilustración de Raffaele Marinetti |
El espacio entre
los dos puede llamarse distancia, pueden denominarlo lugar, tú tal vez le dirás
no lugar, yo le digo tiempo. Tiempo que atraviesa atmosferas, que se carga de
energía, que también es compás y pista de baile. Ese espacio que ahora es tiempo
también es dueño de la piel, le plancha sus pliegues de extremo a extremo, se hunde
en ella, la moja y la bautiza con los linajes infinitos de la humanidad.
Ese espacio
invisible como pisadas de reloj, susurra el monólogo del sexo, te llama por tu
nombre, te pide que no le sueltes, que le muerdas y que le beses, que le
reclames con la mirada los papeles indivisibles de una magistral actuación. Ese
espacio que es tiempo viene por ti y por mí, nos captura en el imposible
descanso del placer y en el exceso llama al sudor, se prende del pecho agitado
que busca el cielo, intentando encontrar en él los picos más altos de una paz
de nieve, de blanco orgasmo, de líquido y tórrido orgasmo.
Este espacio,
este tiempo, relaciona mi forma de mirar con esta inquieta boca que aguarda tu
leyenda, que la narra en los imposibles fantasmales de una superficie pura
destinada a la eternidad, faringe que canta sin miedo, que en su abrazo cálido
de notas musicales, va borrando huellas del pasado y se viste de seda, hermosa
y suave y viene a tu gobierno para quedarse.

Comentarios
Publicar un comentario