Tu gesto está tallado en mi cuerpo, los
poemas que aquí se guardan tienen tu nombre y por eso yo los leo. Aún me queda
de ti, lo que ves que llevo puesto. Veo y sin entenderlo, lo creo y lo anhelo.
Nacidos para querernos y por este amor yo me muero.
Ves
que en mis pupilas vibra el encanto de tu voz. De estas manos crecen tus
formas, me llaman las hadas y me adornan. De los días de desesperación, hay una
canción que te bautiza y modifica los odios por memorias de este corazón, que
desespera por ti...
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