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30 Argumentos Para Noviembre



Solo un mes como noviembre puede pintar el cielo de melancolías.
Solo un mes como noviembre puede repartir en pedazos los besos que aún no nos hemos dado.
Solo un mes como noviembre puede tener un sentido etimológico de rotundas negaciones.
Solo un mes como noviembre puede silenciar susurros en las noches.
Solo un mes como noviembre puede convencerte de tener mi cariño cuando quieras.
Solo un mes como noviembre puede mentirte respecto a las formas, nuestras formas.
Solo un mes como noviembre puede ignorar a las palomas y robarles el aliento de volar.
Solo un mes como noviembre puede crearnos amuletos de la suerte antes de fracasar.
Solo un mes como noviembre puede enredarse en el compás de la música fría.
Solo un mes como noviembre puede hacer cantar niños mientras gritan sobre charcos.
Solo un mes como noviembre puede parir niñas sin vanidad en el alma.
Solo un mes como noviembre puede darse el lujo de ver crecer en los ojos de la brisa, nuestra sonrisa.
Solo un mes como noviembre puede darme la dicha de abrazarte en sueños.
Solo un mes como noviembre puede eternizarme la sensación de mis labios sobre tu frente.
Solo un mes como noviembre puede mostrarme la latitud de tu presencia.
Solo un mes como noviembre puede romperme el corazón.
Solo un mes como noviembre puede lavarme las heridas sin dolor.
Solo un mes como noviembre puede brillar de noche como un diamante azul.
Solo un mes como noviembre puede parecer a veces invisible en su faz.
Solo un mes como noviembre puede elegir mi pecho para descansar.
Solo un mes como noviembre puede romperme la camisa.
Solo un mes como noviembre puede ahogarme en su cronicidad.
Solo un mes como noviembre puede juntar el viento de toda frontera.
Solo un mes como noviembre puede incendiar nuestro silencio.
Solo un mes como noviembre puede arrullar la lejanía de tu magia.
Solo un mes como noviembre puede prometernos años de encuentro.
Solo un mes como noviembre puede oscurecer en el campo las luciérnagas infinitas.
Solo un mes como noviembre puede darnos el precio de habernos llamado con el cuerpo.
Solo un mes como noviembre puede prevenirnos de los presentes que todavía no recibimos.
Solo un mes como noviembre puede llevarnos al mar para arrojar nuestro deseo a la espuma.

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Ilustración de  Raffaele Marinetti El espacio entre los dos puede llamarse distancia, pueden denominarlo lugar, tú tal vez le dirás no lugar, yo le digo tiempo. Tiempo que atraviesa atmosferas, que se carga de energía, que también es compás y pista de baile. Ese espacio que ahora es tiempo también es dueño de la piel, le plancha sus pliegues de extremo a extremo, se hunde en ella, la moja y la bautiza con los linajes infinitos de la humanidad. Ese espacio invisible como pisadas de reloj, susurra el monólogo del sexo, te llama por tu nombre, te pide que no le sueltes, que le muerdas y que le beses, que le reclames con la mirada los papeles indivisibles de una magistral actuación. Ese espacio que es tiempo viene por ti y por mí, nos captura en el imposible descanso del placer y en el exceso llama al sudor, se prende del pecho agitado que busca el cielo, intentando encontrar en él los picos más altos de una paz de nieve, de blanco orgasmo, de líquido y tórrido orgasmo. ...

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