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Mar

Tengo una lección con tu nombre de mujer, el llanto, los juegos, las canciones desconocidas que aprendí de ti. Hoy te llevo conmigo, en mi aire, en mis pies, en la piel. Tus labios diminutos y tu piel me recuerdan nuestras traviesas hazañas en un salón tan grande que servía de hogar y de lecho para fantasear. Tus manos en mi pecho marchando al ritmo de los discursos de nuestra mujer amada, las letras, las cámaras, la voz y los supuestos escatológicos de alguien que quiere adelantarse a los axiomas del cuerpo que en su todo conserva unos ojos que cuando recuerdan o llaman la nostalgia giran a la derecha y que cuando mienten o inventan versiones de sus trivialidades ruedan a la izquierda y se posan en la risa, en la negativa de una vida que nos ha golpeado, amores embrujados y cadenas de mentiras y la voluntad, nuestra voluntad, nuestra puta voluntad. Las cartas, las cartas que nacían de un simple refrán, una básica rutina de decirnos todo el tiempo que tenemos la vida entera para a...

Desencuentros

Quiero recordarte mientras imagino un trayecto absurdo en un auto cualquiera, no conservo la dirección pero sé que estoy cerca a tu casa. Es la maldita costumbre de abrazarte en la distancia, de ignorar las señales que al compás de una luz roja nos obligan a frenar. He cantado para ti, he esperado horas la cita que nos debemos y te ignoro todo el tiempo.  Ayer hice el amor toda la noche, desperté con los besos de ese hombre aferrados a mi pecho y nuevamente lo deje entrar. Luego vi el techo arropado con la luz del día, vi sus curvas de aire ondeando como la danza de una bruja que invoca nombres sin ruido, cerré los ojos a la tarde pero no pude ignorar de ella aquello que se esconde: nuestros cielos en distinto mapa. Ven aunque te haya reemplazado, ven a cuestionarme desde siempre, desde el alma, ven y vuelve a suponer estas historias, siéntelas tuyas y regresa a tu vida de incontrolable duda. Estoy ebria. Estoy maldecida por el refugio esporádico del licor, vuelve a mi, ...

Acto De Pudor

Una historia contada con los latidos, una presencia que aun no llega pero que siento con el dolor que dejan las partidas, lo pienso, lo recuerdo, lo extraño y voy tomando un nuevo tren. De pensarlo ya ni lo puedo soñar, estoy habitando entre la risa y la nostalgia, el poder de las palabras jamás pronunciadas que forman cadenas inquebrantables y ahí me tienen, en usted, en su fantasma. Puedo suponer su mirada, pero jamás encontrar un tiempo que nos conjugue, como los verbos que se transforman al encuentro de palabras malintencionadas. Rezo por la libertad de su alma, rezo porque algún día se interne tanto en el bosque que pierda el sentido de lo estúpidamente humano y se vuelva animal, es el placer de la naturaleza que fluye entre la piel y la sangre, la cacería que nos maltrata y nos obliga a la redención. Cuando el cielo es imposible lleno de blancos cortejados por los verdes que coquetean serpenteando desde las montañas, lo hago real, identifico su aroma, lo ignoro y me cuesta no...

Talentos Simples

By Krist Mort En una guerra inmóvil bailan mis días, soy la noche que lleva su gracia en primaveras cortas, adornada en plata y estrellas frías, dejo en mi cuerpo el sabor del hombre que es veneno, la ira del que sin poseerme me retiene en sus deseos infantiles y se muerde los labios al descubrirme libre y liviana. Soy como el llanto de una guitarra, mis resonantes son la caja que envuelve mi pecho y aquellas puertas rojas se abren sin dejar pasar a nadie. Frente a mi están los ojos de 19 hombres en la mañana y 62 en la noche. Guardo el visual de sus manos, ninguno se ha fijado en mi concentrada admiración por su pulgar, de sus aromas prefiero los que me recuerdan mi hogar, madera, canela y flor. Mis ritmos son diminutos y precisos, los llevo a manera de talento para poder hablar sin culpa, mirar con arrepentimiento y abrazar con determinación, encajando mi busto entre huesos, barrigas y brazos. Soy la mentira mejor dicha, nadie me consiente la conciencia porque la maldita atra...

El Beso Inexistente

Ahora que soy como el verde prado de una tumba, ahora que la lluvia dejó su rastro en mi, su melodía de ecos sobre techos y su aroma a ciudad húmeda e inmóvil, siento el poder de sus palabras atravesando mi carne. Tengo a mi lado, retenida con mis piernas, su imaginación inagotable, su lengua que me sentencia al duelo de la muerte, la muerte que ahora me observa rodeada de lagunas y cantos palpitantes. Como esencia de miel, como la soledad en un cuarto amarillo, como el sabor de un día que aún no guarda sonidos, como un cuerpo desnudo atrapado entre giros y sensaciones de baile, como su mirada que me enfrenta y sus labios que parecen perros salvajes retenidos con cadenas de mordiscos, así es todo su discurso, su poder que desata mi magia, que corrompe al universo y lo hace naturalmente una melodía sin reglas, sin escalas. Aroma que me entrega, bosque de sábanas que me llevan a casa, hierbas para limpiarse y credos para juzgarme, maldiciones en el cuerpo, útero impaciente, piel...

Cartas Para Responder

Es nostalgia la palabra que enmarca nuestra forma de mirar, esta vez, en esta carta no hay códigos visuales que antecedan lo que estaría dispuesta a darle, solo el discurso de una mujer, una dama, una puta, una extraña que todavía no sabe qué hacer con todo lo que lleva dentro y que aún con ese problema ama la vida, ama verle pasar en silencio, como protegiendo esto que no tiene forma ni fin, ama su modo de desaparecer como único recurso para llamar al reto de quedarme atrapada en su calor y dejar que me sofoque.  -¿De mi prefiere una imagen, una voz o un ruido de palabras firmadas por mi seudónimo? De alguna manera entró, de alguna manera le hice un lugar a mi lado, el mismo lugar en el que habitan en mi los fantasmas, el llanto, las palabras, Dios, la melancolía, la memoria, las coincidencias. No puede imaginarse cómo trato de entender al mundo, ¿cómo es que la vida aún sabiendo esto lo pone en guerra conmigo y lo recluta lejos de este su lugar? A veces prefiero vivir u...

Discursos Desnudos

Tu cabello torturado y tu mirada de párpados cansados en mis labios. Tu cuerpo descansando helado como una fotografía. Tus brazos apoyando un cartel de 'No tocar'. Tus tres palabras para olvidarte. By Rain Vergolizzi Tu manos que señalan mis latidos incapaces de ignorar tu paso. Tus dedos que tocan piano sin haberlo probado. Tu corazón tibio en el que solo llueve. Tu deseo de irte pero sin alejarte. Tu historia en mis libros y aun nada es original. Tu manga y el as que no haz querido sacar. Tus ojos que se cierran para intentar morir. Tu mañana sin mi lento latido. Tu infantil angustia que busca mis pechos para dormir en ellos. Tu sombra que oscurece en tu ausencia y no se quiere ir. Tu abrigo que no conserva algún aroma. Tu como mentira, como ninguno. Tu cita conmigo de pocas bebidas y un mismo bar. Tu lengua dialogando sobre mi frenesí uterino. Tus ojos que me recuerdan botellas vacías. Tu mente en ella cuando hacemos el amor. Tus libros que me ll...