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Discursos Desnudos

Tu cabello torturado y tu mirada de párpados cansados en mis labios.
Tu cuerpo descansando helado como una fotografía.
Tus brazos apoyando un cartel de 'No tocar'.
Tus tres palabras para olvidarte.

By Rain Vergolizzi
Tu manos que señalan mis latidos incapaces de ignorar tu paso.
Tus dedos que tocan piano sin haberlo probado.
Tu corazón tibio en el que solo llueve.
Tu deseo de irte pero sin alejarte.

Tu historia en mis libros y aun nada es original.
Tu manga y el as que no haz querido sacar.
Tus ojos que se cierran para intentar morir.
Tu mañana sin mi lento latido.

Tu infantil angustia que busca mis pechos para dormir en ellos.
Tu sombra que oscurece en tu ausencia y no se quiere ir.
Tu abrigo que no conserva algún aroma.
Tu como mentira, como ninguno.

Tu cita conmigo de pocas bebidas y un mismo bar.
Tu lengua dialogando sobre mi frenesí uterino.
Tus ojos que me recuerdan botellas vacías.
Tu mente en ella cuando hacemos el amor.

Tus libros que me llaman y no encienden mis bengalas.
Tu seriedad confundida, intacta una vez más.
Tu costumbre de acariciar lo inexistente.
Tu lugar en mis casas de ladrillo.

Tus aterradores encantos que adoro y me obligan a huir de ti.
Tu diálogo que me representa y no se explica para mi.
Tus amarras siempre sueltas que me obligan a zarpar.
Tu abismo, un el lujo que jamás me voy a dar.

Tus dolores que son para mi un agujero en el pecho sin explicación.
Tu distancia que le favorece a mis tradicionales ganas.
Tus caminos que coinciden con mis meridianos.
Tu destino que parece escrito en mi mente.

Tu edad adulta que combina con mi instinto de aprendiz.
Tu equilibrio cuando tus ojos se acercan para hablarme.
Tu horario que me obliga a no tratar de salir temprano.
Tu traje que se hace irrelevante si recuerdo tu piel.

Tu espacio en mis palabras y los poemas que te ven nacer.
Tu naturaleza que sin tocarme te da un sabor a mi.
Tu impulso impreciso que te hizo llegar tarde.
Tus intentos por encontrarme en canciones.

Tu juego y tu fe evaporada por el cielo que ahora te ve.
Tu muerte sentimental que me bautiza como viuda.
Tu furia que nos negó y por la que no me atreví.
Tu canción que aun escribo y reposa sin ritmo.

Tu regreso con la brisa y tus antecesores que el viento volvió a deshacer.
Tu lenguaje que me dice que no podrás vivir sin mi, ni para mi.
Tu barco hundido que con sorpresa me enseñó a bucear.
Tu metamorfosis que siempre me hace esperar.

Tu poder de darme la virtud para adivinarte.
Tu último día cerca a mi intento de amarte.
Tu luz de día que se marchita.
Tú,
precisamente tú.

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