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Octubre Para Eva


¿Qué de malo ha hecho este amor
que se ha merecido el olvido?
La mariposa ya no le baila al viento
y el perdón siempre les llega tarde.
Los días han pasado y eres menos guapo
yo menos mona.
A esta piel que ya invitaste a merendar,
se le olvida tu abrazo de espejo.
La desgracia viene y va
poniéndose siempre de moda,
el tacto de tus manos apoyadas sobre mi vientre
aún no se va, no se evapora.

Mi octubre despunta
entre mi Eva enamorada.
Tu sabor a mí proclama que no tienes que quererme
para atarme nuevamente 
a los tendones de este aliento contenido
que cuenta tus gemidos.

Estos libros que te he escrito
no nombran el impulso
con el que empiezo el día
cuando apenas va cayendo
cuando apenas va muriendo.
En esa agonía baila tu apellido
y el impostor que te tiene allí
jugando a ser dios
se burla de mí.

A la sombra de cada árbol
vive esta agotada juventud
aspirando a ti
a tu oscuridad
a la cura que es tu cuerpo
y que anda por ahí con su olor particular
como las bestias
como los pavos
como las flores que están próximas a morir
próximas al muerto.
Ruégame no creer en las promesas
declárame tu culpa por incumplirlas
que este octubre que despunta en mi Eva enamorada
no me deje eterna su esperanza
que las tormentas me laven el anhelo
que yo me equivoque
que tu si vengas
que lo tienes todo muy bien planeado
que el adiós sea solo el agua clara
para tanta sed.


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