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Descripción del dolor

Esto puede ser una opción para llevar el dolor:

"Los días discurren y el dolor permanece intacto, ese dolor mide mi tiempo y lo define. Estás dentro de ese dolor, ese dolor navega por mis sentidos y dibuja tus rasgos con dedos largos e invisibles. Es un dolor sin drama, sobrio y elegante. La primavera es ardiente porque el verano ya la acaricia, y en el verano tus huellas resplandecen sobre la arena. Puedo estar horas allí, mirando en el vacío formarse la silueta adorada de tu cuerpo. Mis labios rozan en el vacío tus labios, mis manos se aferran a tus caderas. Sé que es absurdo y un poco estúpido, pero es un absurdo pleno de vértigo y una estupidez más lúcida y eficaz que la fría inteligencia que me susurra olvidarte. No trato de ir hacia ningún punto en las tinieblas. Entre tu y yo no cabe el olvido. Este dolor es antiguo, estaba en la posibilidad de encontrarte, en los pájaros de papel, en el vibrante sabor de un níspero descubierto en la infancia. Sé que me esperas, que cien mil paredes no pueden evitar que mi alma atraviese tu alma. La vida es irónica y cruel, pero al mismo tiempo maravillosa y simple, la vida pondrá su máximo esfuerzo en separarnos, aplicará su lógica brutal sobre tus tibios pensamientos, les robara el calor con dudas y obligaciones. Pero el dolor es mi antídoto contra toda lógica, el dolor deshace los densos muros de la realidad y te busca en el pálido fuego de este atardecer. Sabes que nada de esto es un acto, que hay gotas de sangre en mi silencio y que nos pertenecemos en cada instante que se forma y deforma. Este dolor te adora como cada fibra de mi ser y cada uno de mis crímenes secretos".


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Espacial

Ilustración de  Raffaele Marinetti El espacio entre los dos puede llamarse distancia, pueden denominarlo lugar, tú tal vez le dirás no lugar, yo le digo tiempo. Tiempo que atraviesa atmosferas, que se carga de energía, que también es compás y pista de baile. Ese espacio que ahora es tiempo también es dueño de la piel, le plancha sus pliegues de extremo a extremo, se hunde en ella, la moja y la bautiza con los linajes infinitos de la humanidad. Ese espacio invisible como pisadas de reloj, susurra el monólogo del sexo, te llama por tu nombre, te pide que no le sueltes, que le muerdas y que le beses, que le reclames con la mirada los papeles indivisibles de una magistral actuación. Ese espacio que es tiempo viene por ti y por mí, nos captura en el imposible descanso del placer y en el exceso llama al sudor, se prende del pecho agitado que busca el cielo, intentando encontrar en él los picos más altos de una paz de nieve, de blanco orgasmo, de líquido y tórrido orgasmo. ...

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Mujer Miel

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