Ir al contenido principal

Entradas

Mujer Miel

Tú que brillas en mí, mujer de ríos y miel, caminas bajo mi piel, sigilosa como la luz del alba. En cada pliegue de mi voz floreces en silencio, y haces del aroma de la piel una promesa dorada. ¡Oh mujer de aguas dulces! Tienes en tus manos la pureza de mi espejo, el costado tibio de mi ternura dormida. Eres la caricia que despierta la certeza de mi corazón, la certeza de que puedo amar sin pedir permiso. Con solo existir entre mis latidos, llenaste de pétalos de oro lo que antes temblaba, dibujaste con tus dedos la curva suave de mi río interno, esa corriente que ahora sabe devolverte el canto. Tú, presencia delicada y firme: ¿sabes que todas las veces que me sonrojo ante la belleza, es tu risa la que me empuja a brillar? ¿Sabes que el modo en que ordeno mis adioses, es la misma danza con la que tú repartes el amor? Eres un espejo y necesitas mi mirada para ser, como yo necesito tu espejo para encontrar mi cara más dulce. Juntas: tú y yo, mujer río, en un abrazo sin...

.- -.-- ..- -.. .-

La niña sigue pidiendo ayuda,   Perdió el galopar de su corcel, La rabia que revestía su torso, Se oxidó y le amarra los gritos a la piel.   Las golondrinas sobrevuelan el pino, Desde que le prometieron volver, Los polluelos esperan en llanto, Y del hombre la palabra nadie volverá a creer.   La niña espera los pétalos caer, Las flautas gritan desde el cielo, Cada noche que ella se duerme, Su alma viaja para verlo.   A través del fuego ve a su amor Espantado en el invierno, Huyendo a gran velocidad, Escapa de las alondras de hielo.   A ella le zumban los oídos, Y sus letras pierden el habla, Mientras que muere de amor, Ya no tiene mensajes subliminales bajo la manga.   Líneas y puntos como lunares, Pidiendo a Dios que alguien la descubra, Su grito de ayuda se conserva, Entre su boca de mujer impura.

Alguien Tiene La Culpa

No te alcancé en los aeropuertos, no vine por ti al truco de los sueños, tampoco te cité en la oscuridad de los museos, no hubo latidos míos rodando en el suelo. Llegaste a la madrugada, tus botas puntuales a la nieve helada, mientras tu abrigo travieso con el viento bailaba, el abrazo de nosotros ni el terraplén alcanzaba. Existen dudas, millones de preguntas, estrellas que confundo con plumas, y plumas que los ángeles traviesos lanzan sobre mis lágrimas caducas. Volaste y borraste desde el cielo el rastro ardiente de tu alma en mis entrañas, soltaste de la rama las semillas más extrañas, arrugaste el manto fértil que forma la telaraña. Ahora la viuda ha matado al poema, las letras no quieren existir, para decir lo que hay que decir, las luces apaga y cierra violenta la puerta, no sabe que sigue, ni lo que hay por venir.

Nuevas Células

Pedacitos, trocitos, algunas pequeñas células en la hora de su muerte se van despidiendo de su saliva, del eco de su voz adulta que alcanzó a través de ondas a acariciar los huesos. Solitas y diminutas se proponen desvanecer, ya no vino, ya no existe para la piel nueva que creció y el aroma que lo revestía ya no cabe en la memoria.   El sol y la luna no volvieron a estrellarse en el firmamento, los anuncios estelares de una oportunidad más se quedaron hibernando en los polos. No hay palabras que aparezcan para salvar al poema, desde la distancia lo ven caducar, perderse.   Mi cuerpo cambió porque las nuevas fibras crecieron solo para cargar con la pena y no para recibir la calma de sus besos. Solos en el río se sueltan los cabellos que alguna vez presenté a sus manos. El último pescador que me subió a su barca, con el deseo de salvarme, me tiro al agua en la mitad de la nada.   Hasta las plumas del águila se despiden cuando ya están demasiado grandes, es que el peso de un...

Niña No Te Duermas

Tú, en la madrugada entre sábanas Con tu vestidito blanco y diminuto Con tus manos a cada lado Aprendiendo a vivir sin él.   Tus ojos como perlas en el mar, Brillantes bajo las sombras. Traviesa en tus pensamientos Cantando en susurros su nombre.   Tú, exhausta y lista para partir Elaborando túneles de neón Para atravesar mi plano Y dormir apretando sus manos.

Ingenuas Palabras

Hace mucho tiempo que convertí las palabras en un no lugar,  l as he visto eso sí,  tan pequeñitas e inquietas sobreviviendo en los charcos. Cada palabra aspira el oxígeno del mundo de forma atrevida, se decanta en el vapor de los autos que vuelven a casa luego de una tarde invernal. No pagan impuestos y tampoco esperan viajar. Existen en esta ciudad, en las estaciones de gasolina donde los motociclistas estiran las piernas y dónde comen las palomas junto a los taxistas. Estas necias palabras volvieron a ser niñas después de tu partida, otra vez tiernas e inseguras. Limosneras del tiempo y ridículamente soñadoras. Pero niñas al fin y al cabo, nadie las toma de la mano y nadie las nutre entre su pecho. Estas palabritas ya no nacen, tampoco mueren, estas palabritas ingenuas esperan por ti.

Cáncer

El Doctor Mur dice que no es momento para una cirugía, que mi cuerpo todavía puede defenderse, que el cáncer está en la fase en la que todavía le falta un solo peldaño para hacerse mortal, dice que coma bien, que no piense en cosas malas, que me ría por todo, que juegue a los naipes, que salga de compras con mis amigas, que viaje al mar, que tenga sexo, eso sí con protección y hasta donde aguantar. Porque el cáncer está ahí, pero tengo que ignorarlo. El cáncer está ahí, es el frío silencioso de la sombra, es el ruidito extraño en la sala a la madrugada, es la sirena que irrumpe el fluir del tráfico para acelerarlo todo un poco más, es tu llamada que aún no llega, es la lágrima que se dibuja sobre todo el cristalino del ojo pero hace lo posible para no alcanzarse a desprender. ¿Cómo ignorar el espacio vacío que dejas? Si ya lo ha ocupado el cáncer.

Caída

Reinier Lensink Tuve un sueño, donde las sábanas caían y caían como estalactitas aquietadas por el invierno en una cueva donde todavía vivían personas. Los demonios seguían dormidos y la gloria de los ángeles del cielo se oía a lo lejos, ningún teléfono era digno de comunicarse con Dios. En el mundo no pasaba nada, las almas seguían sin comprender la soledad y las panzas llenas de los cerdos, acumulaban las palabras como chismes atrapados en un inquilinato. Mientras yo esperaba dormida la oportunidad para despertar y empezar a mover las manos, él volaba sobre el techo como un búho silencioso, fingiendo no existir.

Es Domingo

A las noches como estas deberían acompañarlas los sábados, sería más sencillo velarlas con la música de los bares de al lado. A esta hora, si fuera sábado, tendría rímel en el párpado inferior porque cuando sonrió a veces también lloro y no estaría aquí con el pelo mojado esperando a que se seque para poderme dormir. Si a esta noche la abrazará un sábado olvidaría la rabia y te invitaría a salir, dejaría a las calles enredarnos en sus trampas y no buscaría la manera de querer salir de ti. Pero hoy es domingo y no quiero dañarte el lunes. No te imagino el martes pasando a la cocina, despidiéndote de la nevera y de un miércoles que todavía no aparece, creyendo que al jueves tal vez se me pase el dolor y confiado, porque a mí, todos los viernes, se me da por tomar vino y volver a creer.  No, no es sábado, hoy tal vez sea domingo y yo ya no te quiero ver más aquí.

Las Flores Tristes

  Soy feliz, soy el hada que baila entre las canciones  de las hojas que empuja el viento en forma de aviones. Mírame cerrar los ojos,  yéndome entre las ramitas que se juntan  en las cordilleras de cualquier país.    No puedo bailar ahora,  porque prefiero esperarte quieta  con las piernas como raíces  atadas a la tierra.   Aferrarse es fácil cuando lo único que hay por leer  son las cosas que solo yo sé  y que por más que intente nunca olvidaré.   En mi piel hay lugar para la arruga y la vejez,  pero como si estuviera hecha de nuez,  puedo darle sin tiempo  a las abejas mucha miel.   No te asustes cuando hable  el idioma de un duende fiel,  aprendí a mimar las flores tristes  con caricias de pincel.   Ahora que soy la guardiana  de los sueños donde los pistilos enferman  de tos con tanto amor,  voy a disfrazar la lluvia,  de regadera de sol,  serán rayitos ...

La Otra Casa

El silencio y su interés permanente de ser ruido,  de abrirse camino en lugares imposibles,  donde la maleza crece tapando las veredas, y las brújulas funcionan mientras menos las vean. Mis bolsillos llenos de semillas,  escapando de las costuras y la cárcel de mis manos,  seduciendo a la tierra para hacer la magia del amor que brota,  volviendo este sentir una raíz permanente,  que crece sin discriminar suelo,  aun cuando el temporal no le favorece.   A esta casa nadie llega,  es la última en el rincón del planeta  y, sin embargo, florecen los musgos,  los niños vienen a jugar aquí  y ríen mientras corren detrás de las ovejas  detrás de unas cuantas gallinas de marfil.  Esta casa es verde de día  porque en la noche apaga las luces  sometiendo a nuestros cuerpos  en un sueño íntimo y lento.   Esta casa es vieja y nos queda pequeña Es la casa del encuentro en cada época, Aquí el pacto se firma con l...

Niño Dormido

Alumbra intranquila la luna, con sus mareas de Venus reclamando al zodiaco y una pequeña camiseta oscura se queda guardada sin conocer del astro los rayos. Libre la órbita que te dibuja cada rincón como tu necio encanto como el niño que el vientre de su madre empuja convirtiendo la vida en inagotable llanto.

La Cerradura Dañada

Aquella noche tan silenciosa como las otras que habían transcurrido de la cuarentena, el cielo estaba lleno de nubes pesadas, lentas y tormentosas. Parecía que allá arriba todo lo que sentía mi corazón se estaba replicando gota a gota.  Tenía  el cuerpo aburrido, tan cansado como las muchachas a las que la resaca les dura tres días. Acababa de discutir con la tierra, con Dios, llevaba días confinada en una cárcel con el verdugo adentro y para colmo de males la noticia de la trombosis de mi vecina , la  embarazada ,  me aniquilaba la feminidad ¿Para qué traer la vida si por ser mujer iremos muriendo lentamente? ¿Cuál es el placer en sentir la carga y fingir que todo está bien y parir sin desearlo?   Mientras los niños lloraban yo sentía que dentro no quedaba rastro de lo que había construido, mis letras estaban mudas, mi música era un quejido empantanado y desdeñado, mi corazón latía por mera simpatía con los hospitales que no esperaban otro pacien...

Hagamos Un Acuerdo

Los Amantes de René Magritte (1.928) Ahora mismo escapo de casa, le veo en la esquina, nos tomamos las manos de nuevo frente a frente dejamos al silencio derramarse. Incorporamos algunas caricias apagamos el día por siempre le declaramos la guerra al tiempo acariciamos los parques de la ciudad y en cada bar dejamos versos de canciones escapamos de la lluvia en el lobby de cualquier hotel y allí donde la noche no tiene precio seguimos escribiendo la historia.

Verde Melancolía

Me faltan tus manos abuelo. El olor húmedo de la alfombra que adorna tu hogar. Me falta el silencio perfecto de las olas que pinta tu cielo y el bosque arriba donde duermen los escorpiones y juegan las hadas ¿Habrá algo en la tierra que se asemeje al sentir de tu rostro clavado en el horizonte mientras detienes el tiempo en el vaivén de las mecedoras? *** A mi me falta el gozo de verte a lo lejos, limpiando las mazorcas y fermentando la miel del agasajo ¿Sería posible que el queso que se gesta entre los moldes nativos de tu piel pueda dignificar a las almas que lo llevan consigo en el recuerdo? A esta hora duermes, como duermen las aves, como duerme el ganado, como duerme el sonoro galopar de un caballo que ha empujado la tierra durante todo el día. *** Mírate de paño y sombrero, con tus años que te otorgaron el privilegio de andar las colinas sin huir del tiempo, estás cobijado por el manto de las estrellas que solo existen sobre tus sienes y en lo alto de las c...

La Silla Y Su Ventana

Me gustan esas sillas ubicadas al pie de las ventanas Son frías generalmente y en su postura rígida conservan su milimétrico perfil nostálgico cómo de mirada ingenua, siempre quietas esperando a ser tocadas. Golpeadas por el aire que entra y sale masajeando las cortinas Esas sillas están puestas ahí por accidente, porque alguien quiso pasar un rato observando hacia la calle pero luego fue interrumpido por la llamada de su madre, de un amigo, de un conocido del marido por un vendedor de filtros. Es ahí en ese instante cuando la silla se vuelve retrato, cuando no le queda más remedio que mimetizarse con el espacio y volverse pared, volverse tapiz. Cuántos ahora estarán siendo la silla, cuántos ahora se quedan en silencio dejando pasar las caricias del viento, cuántos han sido olvidados, cuántos todavía esperan.

La Despedida De Mis Labios

Labios Fríos Labios como cuerdas Labios como pisos de madera Labios inmunes al ataque de las palabras Labios que bailan con la lengua Labios en intimidad con las manos Labios como oro lejano del hombre Labios como caricia de las sílabas con “s” Labios quietos Labios dueños del silencio Labios carceleros de la palabra Labios impacientes ante los gritos del alma Labios inexplorados Labios terrenos de bosque virgen Labios atados a la rutina de lo amargo Labios formados en la humedad del rocío Labios invictos Labios propietarios de la risa Labios culpables del llanto Labios que conectan con las manos Labios como ventana Labios de credo piadoso Labios nobles y sin bálsamos Labios sinceros con aroma a súplica Labios míos y nuestros Labios nuestros despidiéndose Labios separados a la altura de un avión Labios con visa y sin retorno. Mis labios diciendo adiós.

En Este Instante

Le extraño con furia. Cómo las olas cuando se impulsan para morir. Entre el sitio y la hora donde la pasión se convierte en herida. Pierdo siempre ante el recuerdo. Le extraño con voluntad. Dispuesta siempre a morir en el silencio. Ahí donde la lluvia borra las huellas y el aire eriza las plumas de las aves. Le lloro y ya no es secreto. Le extraño con conformidad. Porque aunque el pacto me doblega ante la ira y sus dominios. Aquí dormimos en un mismo abrazo la renuncia y el delirio. En este instante, le extraño.

Venga

Venga que puedo tocarlo Y no gritar todas las palabras, Puedo ahogarlas porque son infinitas Son las palabras que nacen al sexo Son las caricias hablando. Venga que con disimulo le excito Le arrinconó a mis laberintos Y le aplasto las horas en vela Venga que estoy absorta ante el silencio Y me cubro con su manto de melodías de tul. Venga que ya son las 11 menos 20 Y mis lagunas empiezan a taparse con niebla Y las hierbas se abrazan con la lavanda de otros planos Y yo le quiero justo, preciso, indicado, perfecto, alocado. Venga.

Quiero La Muerte

Imagen de Nona Limmen Quiero la muerte entre un paisaje, Quiero verla saltar de poste a poste, Quiero doblarla cual origami y llevarla en mi bolsillo Quiero gritarle a la cara y después dormir a su lado. Quiero la muerte como un gas extraño llenando mis pulmones Quiero la muerte para limarme las uñas en ella. Quiero la muerte cubierta de pelos y plumas, quiero la muerte estrellada en mi ventana. Quiero la muerte sin chance de regresar. Quiero la muerte como mi reina gorda y rubia, quiero la muerte como una erotomanía, con alevosía, quiero la muerte a gritos, quiero la muerte de frente. Quiero la m(u)erte.